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Tome medidas

Hable con su hijo a tiempo y con frecuencia

Establezca y mantenga una línea de comunicación abierta con su hijo mientras él sea joven. Acostúmbrese a hablar con su hijo a diario. Entonces será más fácil hablar de temas serios cuando sea necesario.

 

Involúcrese

El hecho de hablar con su hijo sobre sus actividades le brinda la oportunidad de compartir sus intereses y sus valores. Los jóvenes son menos propensos a tener problemas de salud mental o de drogadicción cuando realizan actividades positivas y cuando sus padres se preocupan y participan en su vida.

 

Sea un modelo a seguir

Piense lo que dice y lo que hace en frente de sus hijos. Sus propias acciones son el indicador más poderoso para sus hijos de lo que es apropiado y aceptable en su familia. No participe en actividades ilícitas, poco saludables o peligrosas relacionadas con el alcohol, el tabaco o las drogas, o su hijo podría creer que estas costumbres son buenas: "las acciones hablan más que mil palabras".

 

Enseñe a los niños a elegir a sus amigos sabiamente

Enseñe a su hijo a entablar relaciones positivas. Ayude a su hijo a entender qué cualidades tiene que buscar en un amigo.

 

Supervise las actividades de su hijo

Sepa dónde están sus hijos y conozca a sus amigos. Limite la cantidad de tiempo que sus hijos pasan sin la compañía de un adulto. Los niños sin supervisión tienen más oportunidades para experimentar con conductas riesgosas, incluido el consumo de alcohol, de tabaco y de drogas ilícitas

 

Establezca reglas

Fije reglas claras y sensatas para su hijo y póngalas en práctica constantemente, con consecuencias apropiadas. El hecho de seguir estas reglas podría ayudarlo a proteger el bienestar físico y mental de su hijo, y así reducir el riesgo de contraer problemas de abuso de sustancias.